Cuando Alepo dejó de ser el infierno sirio

Se tuvo que esperar más de 4 años y medio para apagar la hoguera que se encendió en Alepo. Fue el 21 de diciembre del 2016 cuando se anunció que las fuerzas leales del presidente Bashar Al Assad, con la ayuda de Rusia e Irán, volvieron a tomar control de lo que quedaba de la mayor ciudad económica de Siria. Fueron más de 4 años de duros combates que dejaron una ciudad devastada. Aproximadamente 470 mil personas murieron durante el conflicto y de ese número muchos fueron niños. La prensa rusa llegó a decir que mil 798 resultaron menores de edad murieron durante el conflicto. Más de 4 millones 800 mil sirios terminaron solicitando asilo fuera del país. Jamás se había visto una guerra tan deshumanizada, donde los civiles fueron usados como escudos para frenar las acciones del gobierno que no dudó al momento de atacar. Por ratos la guerra se tornó incomprensible, todos buscaban proteger sus intereses. A los turcos que cuidaban su frontera y el avance kurdo se sumaron también los saudíes que andaban preocupados por la participación de Teherán. No fue fácil llegar a conquistar el último bastión opositor el 21 de diciembre. Unos meses antes, Bashar Al Assad anunció una amnistía para los rebeldes, pero estos se resistieron, incluso lanzaron ataques suicidas y siguieron usando a los civiles. No todo terminó ahí, cuando el ejército sirio llegó a la ciudad perdió 60 soldados, los terroristas habían dejado en su huida, bombas, minas y muchas trampas.

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