Prendieron los fuegos artificiales y la fiesta acabó en tragedia

Eran las 2 y 30 de la madrugada cuando el cantante de la banda Guriza Fandangueria, Jesús Dos Santos, prendió un fuego artificial para animar la fiesta y producir una ´lluvia de plata´. Sin embargo, las chispas alcanzaron el techo reforzado con espuma aislante y el fuego comenzó. Tres minutos después la discoteca ardía y se generaba el caos y la muerte de 239 jóvenes universitarios. La tragedia ocurrió en la discoteca Kiss, en el centro de Santa María, en el estado de Río Grande do Sul, el 27 de enero del 2013. La seguridad del club nocturno había cerrado las puertas de salida, pensando que ocurría una pelea al interior. Los jóvenes de entre 18 y 30 años corrían buscando las salidas de escape, vieron las luces verdes y pensaron que podían escapar, sin embargo entraron al baño que de pronto se llenó de humo negro y contaminó el lugar, muchos ya no podían respirar y murieron. Los extinguidores no estaban en su lugar, los dueños del establecimiento los habían retirado porque afeaban la sala. Los bomberos que llegaron al lugar pelearon con el fuego hasta las 5 de la madrugada, muchos también se sumaron al rescate, con combas y hachas rompieron las paredes. La entonces presidenta Dilma Rousseff suspendió su viaje y desde Chile volvió a Brasil para dar apoyo moral a los deudos. Al final se supo que la discoteca solo estaba acondicionada para 900 personas, pero al momento del siniestro 2 mil jóvenes se divertían en el lugar. Los dueños terminaron detenidos, uno de ellos pretendió suicidarse, el cantante y el productor, también fueron recluidos en prisión. 124 personas se lograron salvar, pero resultaron heridos. Se declaró entonces 30 días de duelo en Brasil.

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