Atrapados, solo comían atún cada 48 horas

Al principio las autoridades chilenas pensaron que el derrumbe en la mina San José, ocurrida a más de 700 metros de profundidad, había dejado sin vida a 33 mineros que se encontraban trabajando en el interior, aquel 5 de agosto del 2010. Un segundo derrumbe acrecentó la desilusión. Sin embargo, los especialistas que llegaron a la zona cercana a la ciudad de Copiapó insistieron en las tareas de rescate y lograron abrir un ducto de seis centímetros por donde se introdujo una sonda, es por ahí que se hizo el primer contacto con los mineros, que dijeron que estaban con vida gracias a algunas notas y a la imagen de una cámara de video que los registró al interior del socavón que registraba 40 grados de temperatura.

Los mineros estaban deshidratados, llevaban entonces 17 días atrapados al interior de la mina, comiendo una cucharada de atún y bebiendo un sorbito de agua sucia diaria. Muchos entonces pensaron que comerían al primero compañero minero que falleciera para sobrevivir. Por el ducto se comenzó a enviar comida y agua a los atrapados. Las tareas de rescate se intensificaron entonces y se planeó perforar un túnel vertical de 33 centímetros de ancho que después se amplió a 66. Cada día la máquina especial conseguida para la tarea avanzaba 20 metros y se abría camino hacia el fondo. Cuando se concluyó la perforación, las autoridades chilenas indicaron que izarían a los 33 mineros.

El 13 de octubre fue el día elegido. La cobertura mediática generó una gran audiencia, la sintonía que se logró por la televisión solo fue superada por la llegada del hombre a la luna y por el funeral del cantante pop Michael Jackson. Los 32 chilenos y un minero boliviano fueron rescatados con vida en unas capsulas especiales fabricadas para la tarea. Habían permanecido atrapados en la mina por 69 días y algunas horas. Un éxito que se reconoce a nivel mundial y propició la filmación de una película.

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