El boom de la telefonía móvil en el Perú

En la década del 90 contar con un teléfono móvil dejaba de ser solo una moda y adoptaba un concepto más marcado “se pueden comunicar contigo en todo momento y en cualquier lugar”.

Los terminales tenían características muy diferentes a las de hoy, no solo por el tamaño, peso, pantalla, duración de la batería (por mencionar algunos aspectos físicos); sino también por los servicios de comunicación que se brindaban, además de las tarifas y cobertura de señal.

Transcurría el segundo gobierno de Alberto Fujimori en 1998 donde se produjo un estancamiento del mercado de la telefonía fija, debido a la situación socioeconómica y los bajos ingresos de la población, sobre todo en provincias, lo cual limitó el desarrollo o crecimiento de las instalaciones de las líneas telefónicas fijas.

Sin embargo la telefonía móvil se expandió de manera considerable, así, Telefónica, que en ese entonces, proveía casi en exclusividad el servicio de telefonía fija, tiene que enfrentarse a empresas competidoras en el sector de la telefonía móvil.

Tal crecimiento se explica por factores de orden regulatorio, tecnológico y de mercado. Entre estas medidas estaban el establecimiento del sistema “el que llama paga”, la oferta del sistema “prepago” y el ingreso de competidores fuertes como Bellsouth, y TIM.

Si bien es cierto la telefonía móvil en el Perú se inició en abril de 1990 con el ingreso de Celular 2000 (Antecesora de Bellsouth), justo un año después, en abril de 1991, ingreso al mercado CPT Celular (Moviline de Telefónica del Perú), se decía que el mercado peruano sólo alcanzaba para un operador celular. Lo mismo ocurrió cuando Telefónica ingreso al mercado. Y lo mismo se dijo cuando ingresaron Nextel y TIM.

Lo que se puede decir es que igual que en la telefonía fija, la penetración de la telefonía móvil era muy baja en nuestro país. Uno de los factores que limitaba el crecimiento del servicio móvil era el sistema tarifario, el mismo que establecía que el cliente poseedor de un celular no sólo debía pagar las llamadas efectuadas, sino también las que recibía.

Estos inconvenientes hicieron que en 1996 el Organismo Supervisor de la Inversión Privada en Telecomunicaciones (Osiptel) encargado de regular el sector, establezca reglas claras para la actividad de los operadores y el cumplimento de los compromisos pactados en los contratos de concesión. Así, se presionó al establecimiento del sistema tarifario del tipo “el que llama paga”. Adicionalmente, este esquema buscaba crear las condiciones adecuadas para hacer factible una tendencia a la reducción de las tarifas, especialmente en las llamadas móvil -fijo, ya que, entre otras cosas, el aumento del número de usuarios móviles permitiría alcanzar economías de escala y costos unitarios menores. A pesar del esquema implantado, la masificación del servicio de telefonía móvil no llego sino a partir de la introducción de la modalidad pre-pago por Bellsouth. Este producto, introdujo un mayor grado de flexibilidad y poder de decisión de los usuarios móviles sobre su consumo.

Así, se incorporaron gradualmente al mercado grupos sociales que antes no accedían al servicio, siendo por ejemplo este el caso de profesionales técnicos independiente s (electricistas, gasfiteros, albañiles, etc.), que utilizaban los terminales principalmente para recibir llamadas y ser ubicados por sus potenciales clientes. Adicionalmente, un alto número de jóvenes empezó a utilizar teléfonos celulares. Los nuevos grupos de clientes que se incorporaron al mercado no solo provenían de otros niveles socioeconómicos (C y D), sino también de nuevas áreas geográficas, ya que los operadores iniciaron su expansión a provincias a partir de 1998.

Hasta 1999, el mercado de telefonía celular mostraba una estructura duopólica, lo que evidentemente limitaba la competencia. Sin embargo, en 1999 ingresó Nextel del Perú brindando el servicio de radio troncalizado digital, telefonía móvil y buscapersonas.

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