Crearon pánico con sus misiles, pero después salieron huyendo

La guerra del Golfo que involucró a 34 países liderados por Estados Unidos contra Irak en respuesta a la invasión de Kuwait llegó a su fin el último día de febrero de aquel 1991. Los resultados de la conflagración fueron abrumadores para los iraquíes, 100 mil de los 545 mil soldados que decían tener se rindieron en las primeras jornadas de combate, perdieron más de 350 aviones de los 700 que tenían, perdieron también alrededor de 2 mil 500 tanques, más de mil 400 blindados y mil 600 piezas de artillería.

En su huida -con la moral por los suelos- los iraquíes incendiaron los yacimientos petrolíferos de Kuwait. Al inicio, los iraquíes intentaron involucrar a Israel disparándoles sus misiles Scud. Tel Aviv temía un ataque con armas químicas y distribuyó máscaras entre la población, pero se abstuvieron de responder. La coalición empezó a bombardear Bagdad el 17 de enero de 1991 usando 100 misiles Tomahawk en el primer día. El tema del petróleo y el afán desmedido de Hussein de convertirse en un líder árabe pudieron ser los causantes del conflicto.

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